"Me arrepiento de tantas cosas malas que dije e hice, me arrepiento de haber
sido una mala persona para ti, de no darte lo mejor de mi cada día para hacerte feliz, te lo prometí a ti el día de nuestro primer beso, y no lo cumplí, te dije que trataría, te dije que siempre
dañaba las cosas así yo no lo quisiera, te dije que me tuvieras paciencia, que esto era nuevo para mí, que nunca había sentido algo tan grande por una persona, te dije que me entendieras, que no
me presionaras, te lleve allí porque quería que supieras lo importante que eras para mí, que estaba arrepentido de todo lo que había hecho, sé que rompí todas tus reglas para vivir una vida
feliz, nunca pensé que nuestro lugar preferido te iba a llevar de mi lado, nunca pensé que la última palabra que me dirías seria "Te Odio" nunca pensé que la última vez que me miraras estarías
ensangrentada y con lágrimas en tus ojos, jamás se me paso por la cabeza que te perdería. Nunca quise esto para nosotros siempre quise lo mejor, pero quizás no eran mis intenciones, quizás era yo
el que estaba equivocado, nunca tuve que haberte mirado en esa fiesta, nunca debí sonreírte, ni desearte desde el primer momento en que te mire, pero lo hice, porque este soy yo, la persona que
daña a los que ama. Sin ti ya no soy nada, soy un muerto en vida, que no merece ser feliz nunca más porque su amor, su mujer, su TODO, se había marchado de este mundo odiándolo, y el no quería
mas nada que irse también.
Te amé desde ese primer momento, te amo ahora, y te seguiré amando por toda
la eternidad."
Guarde la carta en el sobre, y me levante de mi escritorio, mi mente solo
repasaba a cada momento los últimos días sin ella. Maneje hasta su playa favorita y estacione el auto, estaba solitaria por eso era su preferida, cogí el encendedor y el sobre del asiento. Una
vez leí que la mejor forma de despedirte de alguien que ya no estaba en este mundo era escribiendo tus sentimientos en una carta y quemarla en su lugar favorito, así el viento se llevaría las
cenizas y esas palabras importantes llegarían a donde sea que esa persona estuviera. Saque la carta y la abrí, las primeras lagrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, el dolor que sentía era
demasiado fuerte, mire como la carta se comenzaba a consumir y se iba convirtiendo en cenizas hasta que ya no hubo nada más en mis manos.
Caí de rodillas al suelo, sin poder soportarlo más, la brisa batía mi cabello
de un lado a otro, grite lo más fuerte que pude, grite hasta quedar ronco, saque el objeto de la parte trasera de mi pantalón, y lo mire, era frio y con solo mirarlo me recorría un escalofrío en
el cuerpo, me iría de este mundo de la misma forma que ella se fue, quería sufrir lo mismo, quería sentir lo que ella sintió ese día, me sentía tan miserable.
Apunte hacia mi estómago, estaba siendo un masoquista pero me merecía lo peor
de este mundo, cerré los ojos y apreté el gatillo, sentí un pinchazo y como un líquido caliente corría por mi camisa, quede tirado en el suelo, en la suave arena, y el agua llegaba hasta mí
arrastrando mi sangre, tratando de llevarse el dolor de mí, cada vez perdía mas sangre, sentía mis parpados pesados y mis labios muy fríos, cerré los ojos y la vi a ella allí, con su vestido
floreado mirandome fijamente y sonriéndome, sonreí también, me iría a un lugar donde ya no tenía que ver cada día algo que me recordara a ella, mi respiración cada vez era menos constante, y me
pecho dolía, no sentía mis piernas ni mis manos, pero aun sentía el maldito dolor en el corazón. Pasaron al menos 5 minutos más, creo, y el dolor comenzaba a desvanecerse, ya no sentía ninguna
parte de mi cuerpo, se sentía bien estar aliviado, estaba flotando, hasta que ya no sentí nada más.